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No te emociones con los estereotipos de género

Imagínate que tienes que clasificar las emociones en masculinas y femeninas. No te preocupes que tú y yo sabemos que las emociones no tienen género. Sin embargo, también sabemos que ciertas emociones son validadas o estigmatizadas dependiendo de si las expresa un hombre o una mujer. ¿No?

Enfatizamos esta aclaración desde el inicio porque es fundamental para comprender por qué propongo este ejercicio. La clasificación se realizará solo en base a sesgos culturales de género y no en una realidad biológica. De hecho, las emociones son humanas y no dependen del sexo de la persona en cuestión. Comprender que incluso cuando no se trata de un tema biológico, la sociedad continúa clasificando en base a las construcciones de género, nos permite separar el estereotipo de la realidad, y quizás sentirnos más cómodos con promover intencionalmente una mayor libertad de expresión emocional.

Distribución de emociones pór estereotipos de género.

Comencemos con una emoción humana hermosa y fácil de clasificar, la tristeza. ¿Con quién solemos relacionar automáticamente con los sentimientos de tristeza, al hombre o a la mujer? ¿Qué se les suele enseñar a los niños respecto al llanto y a la vulnerabilidad? ¿Y a las niñas? ¡BINGO! Estamos hablando de una de las emociones más feminizadas. Por lo tanto, aquellos hombres que osen expresarla, se los suele tildar de “maricones”, débiles o directamente, “niñas”.

En el otro extremo del continuo, nos encontramos con la emoción masculinizada por excelencia, la ira, rabia o enfado. Aparece cuando las expectativas no se cumplen, y ¿sabes cuáles expectativas son prácticamente imposibles de cumplir? Exacto, las que imponen los mandatos de la masculinidad. Resulta que ese ideal de hombre fuerte, seguro, proveedor y líder, tan solo es una ilusión, inalcanzable, diseñada para así serlo. Entonces claro, la ira se encuentra a flor de piel en los hombres, especialmente cuando la mayoría de las emociones se encuentran más bien inclinadas hacia el lado feminizado.

De repente notamos que se validan una gran variedad de emociones en las mujeres, ¡qué suerte! Ojo, pero no se vayan a querer enojar que entonces ya pierden su feminidad. Lo cierto es que la tristeza, el miedo, la sorpresa, la ansiedad y alguna otra, se encuentran dentro del recursero emocional permitido en las mujeres. Es fácil caer en la conclusión de que las mujeres son más emocionales que los hombres, pero la realidad es que sencillamente se valida la expresión más libre de sus emociones.

Existe una emoción que parece estar equitativamente distribuida entre hombres y mujeres, como si la sensación de bienestar y seguridad fuese un derecho para cualquier género. Bendita sea la alegría que nos permite al menos expresarla sin condicionamientos de género. ¿No deberían todas ubicarse en este punto central, accesible a cualquier persona que quiera hacer uso de ellas? Debería, pero no sucede, y no sucederá a menos que nos dediquemos a desarrollar una perspectiva de género a nivel colectivo. Educación le llaman.

Porque parece que los hombres hemos salido perdiendo en esta repartija de emociones por género, por más que fueron los hombres los precursores del sistema patriarcal, diseñado prácticamente a su medida. ¿Será que creyeron que las emociones eran algo indeseable, a controlar y se les “escapó la tortuga”? Porque los resultados son evidentes y son francamente negativos para los hombres. Las tasas de suicidio, la esperanza de vida, los estallidos de violencia, etc., parecen tener una clara inclinación masculina.

Por lo tanto, a barajar de nuevo y repartir emociones por doquier, pero esta vez con la consciencia de que más allá del género, somos seres humanos, y todos, sin distinción, somos seres emocionales. Mejor aprender a gestionarlas y a disfrutarlas, porque en definitiva, cada una tiene un mensaje para transmitirnos. Quizás sea hora de parar, escucharnos y hacerle caso a nuestros cuerpos, porque el cuerpo sabe.

¿Cómo lo ves tú? ¿Se trabajan las emociones en tu trabajo? ¡Me emocionaría leerte!

Marcelo BaudinoPor Marcelo Baudino
Experto en Diversidad, Equidad e Inclusión
Linkedin: https://ar.linkedin.com/in/marcelobaudino

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